Cierra el centro de toxicómanos que operó 40 años sin licencia y deja a 30 trabajadores

Cierra el centro de toxicómanos que operó 40 años sin licencia y deja a 30 trabajadores

El cierre del Centro de Adicciones Terapéuticas (CAT) en la zona alta de Barcelona ha sacudido al sector sanitario y social. Durante casi cuatro décadas, esta red de instalaciones dedicada a la rehabilitación de toxicómanos operó sin la documentación legal necesaria, dejando al descubierto la importancia crítica de contar con licencias de actividad, declaraciones responsables y licencias de apertura vigentes. La decisión del Ayuntamiento de clausurar los centros ha dejado sin empleo a 30 trabajadores y ha generado un debate urgente sobre la regulación y supervisión de estos servicios.

El detonante: un incendio que destapa décadas de irregularidades

El pasado 12 de diciembre, un incendio en una de las instalaciones de CAT puso de manifiesto las graves deficiencias de seguridad del centro. El incidente, causado por uno de los internos que requirió asistencia médica inmediata, permitió a los equipos de emergencia constatar que las instalaciones no cumplían con las condiciones mínimas exigibles para un espacio de rehabilitación de adicciones.

Tras la inspección, se confirmó que algunos de estos equipamientos habían operado durante casi 40 años sin licencia de actividad, lo que convierte este caso en un ejemplo paradigmático de negligencia administrativa y legal. El Ayuntamiento otorgó un plazo de 15 días para regularizar la situación, pero la respuesta de CAT fue el cierre inmediato.

El impacto laboral: 30 trabajadores en la estacada

El cierre abrupto ha dejado sin empleo a una treintena de profesionales que hasta ahora trabajaban en condiciones que, según denuncian, no contaban con la debida cotización a la Seguridad Social ni las nóminas al día. Una docena de ellos ha presentado ya denuncias ante Inspección de Trabajo, señalando irregularidades en la gestión de CAT por parte del médico Manuel Mas-Bagà.

Estas denuncias incluyen falta de pago de nóminas y ausencia de cotización durante meses, hechos que reflejan la gravedad de operar sin la documentación reglamentaria. Los empleados señalan que la empresa, que facturaba hasta 3,5 millones de euros anuales, pudo haber descapitalizado la organización para evadir indemnizaciones, un riesgo que hubiera podido minimizarse con una correcta planificación y obtener licencia de actividad y cumplimiento de obligaciones legales.

La importancia de las licencias de actividad y apertura

Este caso evidencia la trascendencia de las licencias de actividad y licencias de apertura para cualquier centro que opere con personas vulnerables. Estas licencias no solo son un requisito administrativo: aseguran que el espacio cumpla con normativas de seguridad, higiene y protección, así como con planes de emergencia, prevención de incendios y protocolos médicos básicos.

Las declaraciones responsables y permisos de obras son igualmente esenciales, ya que permiten a los ayuntamientos supervisar y garantizar que las modificaciones en los centros no comprometan la seguridad de trabajadores y usuarios. Ignorar estos requisitos, como ha ocurrido en CAT, puede derivar en cierres abruptos y consecuencias legales severas.

Un ejemplo de mala praxis administrativa

El caso de CAT se convierte en un referente de cómo la falta de control y la ausencia de cumplimiento legal generan un riesgo para empleados y usuarios. La empresa operó durante 40 años al margen de la normativa, y solo un incidente como el incendio permitió destapar la realidad. Esta situación demuestra que las inspecciones periódicas y la correcta gestión de licencias no son un trámite burocrático, sino una herramienta fundamental para garantizar la seguridad y la transparencia en la gestión.

Procedimientos legales y riesgos asociados

Los empleados afectados destacan que CAT no optó por alternativas legales como un ERE o un concurso de acreedores, lo que agrava su situación. La falta de documentación, junto con la ausencia de licencias de actividad y obras, convierte a la empresa en un ejemplo de cómo la improvisación administrativa puede derivar en fraude laboral y abandono de trabajadores.

Contar con los permisos adecuados, como los que se explican en este blog sobre licencias y proyectos, garantiza que los centros de rehabilitación y otros negocios operen dentro del marco legal, protegiendo tanto a empleados como a clientes y evitando sanciones graves o cierres forzosos.

Impacto social y repercusiones en el sector

El cierre de CAT no solo afecta a los trabajadores, sino también a los pacientes y a la comunidad en general. Muchos usuarios que dependían de estos servicios se encuentran ahora sin atención, lo que pone de relieve la necesidad de una regulación estricta y de inspecciones periódicas para prevenir situaciones similares.

Los profesionales del sector coinciden en que la implementación y supervisión rigurosa de licencias de apertura y actividad son imprescindibles para asegurar que los centros cumplan con los estándares de seguridad, higiene y atención sanitaria, evitando riesgos que pueden poner en peligro vidas humanas.

Lecciones aprendidas y recomendaciones

Este caso deja varias lecciones claras para todos los emprendedores y responsables de centros: la importancia de las licencias de actividad, licencias de obras y declaraciones responsables es más que un requisito legal; es un mecanismo de protección integral. Mantener la documentación al día no solo evita cierres y sanciones, sino que también asegura un entorno laboral justo y seguro.

Para cualquier negocio que opere con personas vulnerables, es vital planificar la apertura, adecuar las instalaciones según la normativa y contar con inspecciones periódicas. Ignorar estos pasos puede derivar en consecuencias legales, económicas y sociales que superan cualquier ahorro momentáneo.

El cierre del Centro de Adicciones Terapéuticas en Barcelona tras 40 años operando sin licencia evidencia un fallo sistemático en la gestión administrativa y legal. La situación de los trabajadores, el abandono de pacientes y la falta de cumplimiento normativo reflejan la necesidad urgente de respetar y actualizar licencias de actividad, declaraciones responsables y licencias de obras. Este caso debe servir como advertencia y guía para todos los responsables de centros de rehabilitación y otras actividades reguladas en España.

Así que, contar con las licencias adecuadas no es solo un requisito burocrático, sino una garantía de seguridad, transparencia y sostenibilidad para todos los implicados.