Una franja cortafuegos es un elemento de protección pasiva diseñado para dificultar la propagación de un incendio de una zona del edificio a otra. Su función adquiere especial importancia en fachadas, cubiertas, encuentros entre sectores de incendio y edificios próximos, donde las llamas, los gases calientes y la radiación térmica pueden encontrar vías de propagación incluso cuando la compartimentación interior está correctamente ejecutada.
Cuando se proyecta una solución de este tipo, no basta con elegir un producto denominado comercialmente “ignífugo”. Debemos valorar el sistema constructivo completo, la resistencia al fuego exigida, el soporte sobre el que se instala, su geometría, las condiciones de montaje y la documentación que acredita sus prestaciones. Contar con el asesoramiento de una empresa de ignifugaciones especializada garantiza la correcta aplicación técnica del proyecto.
En España, el Código Técnico de la Edificación (CTE) aborda estas cuestiones principalmente a través del DB-SI Seguridad en caso de incendio, especialmente en la sección SI 2, Propagación exterior. Para establecimientos industriales debemos analizar además el Reglamento de seguridad contra incendios en los establecimientos industriales (RSCIEI), cuyo nuevo régimen fue aprobado mediante el Real Decreto 164/2025 y sustituyó al anterior Real Decreto 2267/2004.
Qué función tiene una franja cortafuegos
El objetivo fundamental de una franja cortafuegos es interrumpir o dificultar la continuidad de una vía de propagación del incendio.
Un incendio puede abandonar el recinto donde se ha iniciado a través de múltiples caminos. En edificios compartimentados, las fachadas, las cámaras ventiladas, las cubiertas, los encuentros entre forjados y cerramientos o determinados elementos constructivos pueden convertirse en puntos especialmente sensibles. Para su protección se emplean diversos elementos, destacando el uso de mortero ignífugo en soluciones estructurales y cerramientos.
Por eso, cuando diseñamos una franja cortafuegos debemos considerar conjuntamente:
- La resistencia al fuego requerida.
- La ubicación exacta de la franja.
- El tipo de elemento constructivo.
- Las características del soporte.
- La continuidad de la solución.
- Los encuentros con otros elementos.
- Las juntas y penetraciones existentes.
- El sistema de fijación.
- Las condiciones de exposición al incendio.
- La clasificación y documentación del sistema instalado.
La solución no debe analizarse como una simple capa de material resistente al fuego. Lo relevante es el comportamiento del conjunto constructivo en las condiciones previstas.
Qué significa EI y REI en una franja cortafuegos
La clasificación de resistencia al fuego permite identificar las prestaciones que debe mantener un elemento durante un determinado periodo.
La letra E corresponde a la integridad, es decir, a la capacidad del elemento para impedir durante el tiempo clasificado el paso de llamas y gases calientes.
La letra I corresponde al aislamiento térmico, relacionado con la capacidad del elemento para limitar la transmisión de calor al lado no expuesto.
Cuando aparece la letra R, se incorpora además la capacidad portante.
Por tanto, no debemos utilizar indistintamente las denominaciones EI y REI.
Un elemento que únicamente tenga función separadora puede requerir una clasificación EI, mientras que otro que además desempeñe una función estructural puede necesitar una clasificación REI.
La duración también es fundamental. Una clasificación EI 60, por ejemplo, no significa que cualquier material pueda instalarse formando una franja y considerarse automáticamente EI 60. Significa que el sistema constructivo ensayado y clasificado alcanza esas prestaciones durante el periodo correspondiente. Estas soluciones de ignifugaciones deben responder estrictamente a ensayos de laboratorio homologados.
Franjas cortafuegos en fachadas según el CTE DB-SI
La fachada constituye una de las principales vías de propagación exterior del incendio.
El DB-SI establece condiciones específicas para limitar la propagación vertical entre sectores de incendio. En determinadas situaciones, la fachada debe alcanzar una resistencia al fuego EI 60 en una franja de 1 metro de altura como mínimo, medida sobre el plano de la fachada.
Además, cuando existen elementos salientes capaces de impedir el paso de las llamas, las condiciones geométricas pueden modificarse conforme a las reglas establecidas por el documento. Para profundizar en el tema, te aconsejamos leer sobre Qué son las franjas cortafuegos y qué exige la normativa CTE DB-SI y cómo se aplican en la edificación actual.
Esto demuestra por qué no debemos reducir el análisis a una pregunta como “¿cuántos centímetros debe tener una franja cortafuegos?”.
La respuesta depende de dónde se encuentra, qué elementos separa y qué configuración constructiva presenta el edificio.
Propagación vertical por fachada
El riesgo aparece especialmente en los encuentros entre forjados y fachada.
Si un incendio afecta a una planta, las llamas pueden alcanzar el exterior y desplazarse hacia niveles superiores. La geometría de la fachada, los huecos, los materiales combustibles, las cámaras ventiladas y los elementos salientes pueden modificar el comportamiento del sistema.
Por ello, una franja correctamente ejecutada debe mantener la continuidad de la protección precisamente en el punto donde se pretende interrumpir esa propagación.
Franjas cortafuegos en cubiertas
Las cubiertas requieren un análisis específico porque constituyen superficies continuas que pueden facilitar la extensión del incendio hacia otros sectores o edificios.
El DB-SI 2 contempla una resistencia al fuego mínima REI 60 en determinadas franjas de cubierta. En concreto, el documento establece una franja de 0,50 m de anchura desde el edificio colindante y otra de 1,00 m de anchura sobre el encuentro con el elemento compartimentador de un sector de incendio o de un local de riesgo especial alto. Como alternativa, puede prolongarse la medianería o el elemento compartimentador 0,60 m por encima del acabado de la cubierta.
Este punto es especialmente relevante en naves y edificios con cubiertas ligeras, paneles sándwich, lucernarios, instalaciones fotovoltaicas y otros elementos que pueden modificar el comportamiento frente al fuego.
Encuentro entre cubierta y fachada
El encuentro entre fachada y cubierta constituye otro punto crítico.
El DB-SI establece una relación entre la distancia horizontal existente entre las zonas que no alcanzan EI 60 y la altura que debe protegerse en la fachada. Por ejemplo, cuando la distancia horizontal es de 1 metro, la altura exigida es de 3 metros; cuando la distancia es de 0,50 metros, la altura asciende a 4 metros, y cuando no existe separación horizontal, llega a 5 metros.
Por tanto, no debemos estudiar fachada y cubierta como elementos independientes cuando existe un encuentro susceptible de facilitar la propagación.
Qué materiales pueden utilizarse para una franja cortafuegos
En el mercado existen diferentes soluciones de protección pasiva.
Entre las más habituales encontramos sistemas realizados mediante lana mineral o lana de roca, placas resistentes al fuego, soluciones con perfiles metálicos y morteros proyectados, así como sistemas específicamente diseñados para encuentros de fachadas, cubiertas o medianerías.
Sin embargo, debemos evitar una conclusión frecuente pero incorrecta: que un material sea incombustible o tenga una elevada resistencia al fuego no significa que cualquier configuración construida con ese material tenga automáticamente una determinada clasificación EI o REI.
La prestación depende del sistema.
Por eso, antes de especificar una solución debemos comprobar:
- El informe de clasificación correspondiente.
- El campo de aplicación del ensayo.
- El tipo de soporte.
- El espesor previsto.
- El método de fijación.
- La orientación del elemento.
- Las juntas y encuentros.
- Las condiciones de exposición.
- Las limitaciones indicadas por el fabricante.
- La correspondencia entre la solución proyectada y la solución ensayada.
Franja cortafuegos y sellado cortafuegos: no son lo mismo
Aunque ambos pertenecen al ámbito de la protección pasiva contra incendios, no debemos confundirlos.
Una franja cortafuegos está destinada a interrumpir una vía de propagación en una superficie o encuentro constructivo determinado.
El sellado cortafuegos, en cambio, se utiliza principalmente para resolver juntas, pasos de cables, tuberías, conductos y otras penetraciones que atraviesan elementos de compartimentación.
Una pared sectorizadora puede tener una resistencia al fuego adecuada y perder parte de su eficacia si posteriormente se perfora para instalar una bandeja de cables sin una solución de protección equivalente.
Por este motivo, la compartimentación debe mantenerse también en sus puntos singulares.
Qué exige el RSCIEI en establecimientos industriales
En las naves industriales no debemos aplicar automáticamente las mismas reglas que a cualquier edificio sujeto al CTE.
El Real Decreto 164/2025 aprobó un nuevo Reglamento de seguridad contra incendios en los establecimientos industriales, que sustituyó al anterior RSCIEI de 2004. El reglamento establece requisitos específicos de propagación exterior en función de la configuración y las características del establecimiento.
Por ejemplo, el nuevo RSCIEI contempla para determinados elementos separadores entre establecimientos resistencias mínimas de EI 120, EI 180 o EI 240, dependiendo del nivel de riesgo intrínseco. Si dichos elementos tienen función portante, las exigencias se expresan mediante la clasificación REI correspondiente.
En cubiertas, el reglamento establece igualmente soluciones específicas. Cuando un elemento de compartimentación acomete a la cubierta, esta debe disponer, en determinadas circunstancias, de una resistencia al fuego equivalente al menos al 50 % de la exigida al elemento compartimentador, en una franja de 1 metro repartida entre ambos sectores. También contempla alternativas como prolongar verticalmente el elemento compartimentador por encima de la cubierta.
Para edificios industriales existentes en los que determinadas soluciones no sean posibles, el RSCIEI contempla incluso una barrera horizontal de 1 metro de anchura situada bajo la cubierta, con condiciones específicas de colocación y resistencia. Esta barrera no debe situarse a más de 40 cm de la parte inferior de la cubierta y debe garantizar su permanencia incluso ante el colapso de partes de la cubierta que no sean resistentes al fuego.
Franja cortafuegos en cámaras ventiladas de fachada
Las cámaras ventiladas merecen una atención especial.
La continuidad vertical de una cámara puede favorecer la circulación de llamas y gases calientes detrás del revestimiento exterior. El DB-SI establece requisitos de reacción al fuego para los sistemas de aislamiento situados en cámaras ventiladas y contempla el uso de barreras E 30 como una de las soluciones válidas para limitar el desarrollo vertical de dichas cámaras.
La exigencia también depende de la altura de la fachada. El documento establece diferentes clases de reacción al fuego para los aislamientos situados en cámaras ventiladas en función de la altura total del edificio.
Esto vuelve a poner de manifiesto la importancia de analizar el sistema de fachada completo, no solamente el revestimiento visible.
Cómo se ejecuta correctamente una franja cortafuegos
Una franja cortafuegos debe quedar integrada en el proyecto y ejecutarse conforme al sistema previsto.
El proceso debería comenzar con la identificación de los sectores de incendio y elementos compartimentadores. Posteriormente debemos localizar los encuentros con fachadas, cubiertas, medianerías y cámaras.
A continuación, se determina la resistencia al fuego requerida y se selecciona un sistema cuya clasificación sea compatible con esa exigencia.
Durante la ejecución debemos controlar especialmente:
- Continuidad de la franja.
- Espesor del sistema.
- Fijaciones.
- Encuentros entre materiales.
- Juntas.
- Anclajes.
- Penetraciones.
- Compatibilidad con el soporte.
- Interferencias con instalaciones.
- Protección de zonas ocultas.
Un error localizado puede comprometer la continuidad de toda la solución.
Inspección y mantenimiento de las franjas cortafuegos
La protección pasiva no termina cuando finaliza la obra.
Durante la vida útil del edificio pueden aparecer nuevas instalaciones, reformas, aperturas, conductos, cableados o modificaciones de fachada y cubierta.
Por eso debemos revisar periódicamente el estado de las franjas y comprobar que no hayan sufrido daños o interrupciones.
En una inspección técnica resulta recomendable verificar:
- Estado de placas y paneles.
- Integridad de morteros proyectados.
- Fijaciones.
- Juntas.
- Encuentros con medianerías.
- Continuidad en cámaras.
- Pasos de instalaciones.
- Modificaciones posteriores.
- Instalaciones fotovoltaicas sobre cubierta.
- Lucernarios y elementos de iluminación.
- Documentación del sistema instalado.
El objetivo es mantener las prestaciones previstas originalmente y conservar la trazabilidad de la protección pasiva contra incendios.
Documentación necesaria para justificar una solución cortafuegos
La documentación adquiere especial importancia cuando debemos demostrar que una determinada solución cumple las prestaciones exigidas.
Debemos conservar, según proceda, la documentación técnica del producto o sistema, informes de clasificación, documentación de evaluación, instrucciones de instalación, planos, certificados de ejecución y registros de mantenimiento. No es suficiente con conservar la ficha comercial de un material.
Lo relevante es poder demostrar que la solución instalada corresponde con la configuración que ha sido evaluada o clasificada para alcanzar la prestación declarada.
Errores frecuentes al instalar franjas cortafuegos
Entre los errores más habituales encontramos la selección de materiales únicamente por su resistencia individual, la interrupción de la franja en encuentros, la falta de continuidad alrededor de instalaciones y la ejecución de soluciones diferentes de las contempladas en la documentación técnica.
También es frecuente aplicar una dimensión tomada de otro proyecto como si fuera una medida universal. No debemos hacerlo.
Una franja de 1 metro, por ejemplo, puede responder a una condición concreta del DB-SI, mientras que el análisis de una nave industrial sometida al RSCIEI puede conducir a requisitos diferentes.
La normativa debe aplicarse a partir de la configuración real del edificio.
La franja cortafuegos debe diseñarse como un sistema
Una franja cortafuegos eficaz no es simplemente una capa de lana de roca, un panel resistente al fuego o un mortero proyectado. Es una solución constructiva completa cuya eficacia depende de la resistencia al fuego requerida, la geometría, el soporte, las fijaciones, los encuentros, la continuidad y la correcta ejecución.
El CTE DB-SI 2 establece condiciones específicas para limitar la propagación exterior por fachadas y cubiertas, mientras que los establecimientos industriales deben analizarse conforme al RSCIEI vigente, aprobado por el Real Decreto 164/2025.
La conclusión práctica es clara: antes de determinar el material, el espesor o las dimensiones de una franja cortafuegos debemos identificar qué elemento se pretende proteger, qué riesgo de propagación debe limitarse y qué clasificación de resistencia al fuego exige la normativa aplicable.
Solo después podremos seleccionar y ejecutar una solución técnicamente justificable.
Para cualquier proyecto de protección pasiva contra incendios, la comprobación debe realizarse sobre la configuración constructiva real y la normativa vigente en la fecha de aplicación del proyecto.