Galicia recuperará terrenos agrícolas para proteger las aldeas frente a los incendios forestales
Galicia prepara una nueva estrategia para proteger sus aldeas frente a los incendios forestales mediante la recuperación de terrenos agrícolas abandonados. La Xunta contempla para 2027 una línea de ayudas destinada a devolver la actividad agraria a las parcelas próximas a los núcleos rurales, con el propósito de reducir la acumulación de vegetación y mejorar la seguridad de las poblaciones expuestas al fuego.
La iniciativa parte de una realidad conocida en numerosos municipios gallegos: el abandono progresivo de las tierras agrícolas ha transformado el paisaje que rodea muchas viviendas. Donde anteriormente existían huertas, cultivos y superficies aprovechadas por la ganadería, encontramos actualmente terrenos cubiertos de vegetación espontánea que, sin una gestión adecuada, pueden favorecer la propagación de los incendios.
La recuperación de estas parcelas representa una oportunidad para combinar prevención de incendios forestales, desarrollo rural y aprovechamiento sostenible del territorio. Sin embargo, convertir este planteamiento en una protección efectiva exigirá actuaciones continuadas, coordinación administrativa y participación de los propietarios.
La Xunta impulsará la recuperación de terrenos agrícolas próximos a las aldeas gallegas
La nueva línea de ayudas prevista para 2027 pretende recuperar espacios agrícolas situados alrededor de los núcleos habitados. Su finalidad consiste en favorecer que los terrenos actualmente abandonados vuelvan a utilizarse para actividades productivas compatibles con la protección del entorno rural.
Consideramos fundamental entender que la prevención no comienza cuando aparecen las llamas. Empieza mucho antes, con la planificación territorial, el mantenimiento de las parcelas y la disponibilidad de medios adecuados de intervención. Entre las herramientas utilizadas en determinadas labores de extinción sobre vegetación superficial encontramos el batefuegos forestal, cuyo empleo corresponde a personas formadas y únicamente en condiciones operativas seguras.
La recuperación agrícola puede complementar estas actuaciones mediante la creación de superficies gestionadas que reduzcan, según sus características, la continuidad del combustible vegetal. No significa que cualquier cultivo funcione automáticamente como cortafuegos, sino que una ordenación adecuada puede mejorar las condiciones de defensa de las aldeas.
El abandono agrícola y su influencia en los incendios forestales de Galicia
El territorio gallego presenta una distribución compleja de pequeñas propiedades, explotaciones agrícolas, masas forestales y núcleos de población dispersos. Esta configuración hace especialmente importante gestionar las zonas donde las viviendas se encuentran próximas a superficies con vegetación combustible.
Cuando desaparece la actividad agrícola tradicional, determinadas parcelas dejan de recibir labores periódicas de limpieza, laboreo o aprovechamiento. Con el tiempo pueden desarrollarse matorrales y otras especies vegetales que modifican las condiciones de propagación del fuego.
La acumulación de biomasa combustible no provoca por sí misma un incendio, pero puede influir en su intensidad y propagación. Por eso debemos diferenciar las causas de ignición de los factores que agravan sus consecuencias.
La recuperación de tierras productivas permite intervenir sobre parte de este problema, especialmente cuando se acompaña de mantenimiento y gestión de la vegetación. También puede contribuir a conservar el paisaje agrario tradicional y facilitar nuevas oportunidades económicas en municipios afectados por la despoblación.
226 millones de euros para la defensa del monte gallego en 2027
La planificación presupuestaria presentada por la Consellería do Medio Rural contempla 226 millones de euros destinados a la defensa del monte durante 2027. De esta cantidad, 118 millones se reservan específicamente para actuaciones relacionadas con la prevención y extinción de incendios forestales.
Estas cifras, incluidas en la propuesta presupuestaria, muestran la dimensión económica de la protección forestal dentro de las prioridades anunciadas por la Xunta. Su ejecución efectiva y los resultados obtenidos deberán evaluarse conforme se desarrollen las actuaciones.
Los presupuestos generales del departamento alcanzarán los 742,9 millones de euros, lo que representa un incremento anunciado del 5 % respecto al ejercicio anterior. Además de la defensa forestal, las partidas incluyen actuaciones vinculadas a la movilización de tierras, infraestructuras rurales y actividades productivas.
La cuestión principal será cómo se traducen estas inversiones en mejoras concretas sobre el territorio. Recuperar parcelas próximas a las aldeas exige identificar terrenos, resolver posibles dificultades de titularidad y garantizar que los nuevos aprovechamientos tengan continuidad.
La protección contra incendios exige prevención, mantenimiento y medios adecuados
La experiencia demuestra que proteger un núcleo rural requiere combinar diferentes actuaciones. La recuperación de terrenos agrícolas constituye una de ellas, pero debe integrarse en una estrategia más amplia de gestión del combustible, vigilancia, accesibilidad y respuesta ante emergencias.
En determinadas intervenciones sobre incendios incipientes de vegetación superficial, los equipos especializados pueden utilizar herramientas manuales como el batefuego forestal. Su utilidad depende del comportamiento del incendio, las condiciones meteorológicas y la formación del personal que interviene.
No debemos confundir la disponibilidad de herramientas con la capacidad de afrontar un incendio forestal. Ante un fuego que amenaza viviendas o zonas habitadas, la prioridad debe ser avisar al 112, seguir las indicaciones oficiales y evitar cualquier intervención improvisada.
La protección contra incendios en la actualidad requiere anticiparse al riesgo, no limitarse a reaccionar cuando la emergencia ya está declarada. Esta idea resulta especialmente relevante en territorios donde los incendios pueden afectar simultáneamente a masas forestales, explotaciones agrarias e inmuebles.
Recuperar parcelas agrícolas no sustituye las franjas de protección
Uno de los aspectos esenciales de la iniciativa consiste en diferenciar la recuperación productiva de las obligaciones legales de gestión de biomasa. Ambas actuaciones pueden complementarse, pero responden a requisitos que deben analizarse individualmente.
Las franjas de gestión de vegetación alrededor de determinadas edificaciones y núcleos rurales están sujetas a la normativa gallega aplicable. Su delimitación, anchura y condiciones de mantenimiento dependen de los supuestos regulados y de las características del terreno.
Por tanto, cultivar una parcela próxima a una vivienda no garantiza automáticamente el cumplimiento de todas las exigencias preventivas. Debemos comprobar las especies presentes, las distancias, la continuidad de la vegetación y las obligaciones correspondientes.
Cuando estas actuaciones afectan a edificaciones, instalaciones o actividades económicas, también puede resultar necesario revisar documentación técnica y autorizaciones. En este ámbito, licenciasyproyectos.com ofrece información relacionada con licencias, proyectos y requisitos técnicos que pueden intervenir en la adecuación de determinados establecimientos.
Cómo puede ayudar la actividad agraria a proteger las aldeas frente al fuego
La agricultura y la ganadería pueden desempeñar un papel complementario en la gestión preventiva del paisaje. Su contribución depende del tipo de aprovechamiento, la distribución de las parcelas y las labores realizadas durante el año.
Reducción de la continuidad del combustible vegetal
Las superficies cultivadas y mantenidas pueden introducir discontinuidades en determinadas formaciones vegetales. Esto puede dificultar la propagación del fuego en algunos escenarios, aunque los cultivos secos, los restos agrícolas y otras materias combustibles también presentan riesgos.
Mantenimiento periódico del territorio
La actividad agraria favorece la presencia de personas que trabajan regularmente sobre el terreno. Las labores de mantenimiento permiten detectar acumulaciones de vegetación, deterioros de accesos y otras circunstancias que pueden requerir intervención.
Mejora de los accesos rurales
La recuperación de explotaciones puede impulsar el mantenimiento de caminos y entradas a parcelas. Disponer de accesos adecuados resulta importante para las actividades agrícolas y puede facilitar determinadas operaciones de los servicios de emergencia.
Conservación de un paisaje rural diversificado
La combinación de terrenos agrícolas, pastos y superficies forestales gestionadas puede contribuir a crear paisajes menos homogéneos. Esta diversidad debe planificarse técnicamente para que tenga efectos preventivos reales.
La importancia de proteger viviendas, explotaciones y negocios rurales
Los incendios forestales no representan exclusivamente una amenaza para los árboles. También pueden comprometer viviendas, almacenes agrícolas, instalaciones ganaderas, maquinaria, suministros y actividades económicas de las poblaciones rurales.
Por este motivo, consideramos imprescindible extender la cultura preventiva a las edificaciones y establecimientos situados en entornos de riesgo. La protección del territorio debe acompañarse de medidas adaptadas a cada inmueble, sus ocupantes y los materiales existentes.
Entre las actuaciones que conviene estudiar encontramos la revisión de accesos, la gestión de vegetación próxima, la señalización de evacuación cuando corresponda y la disponibilidad de equipos de protección contra incendios adecuados a los riesgos de cada actividad.
Los extintores portátiles pueden ser necesarios en determinadas instalaciones, pero no están concebidos para combatir incendios forestales desarrollados. Su selección, ubicación y mantenimiento deben responder a las características del establecimiento y a la normativa aplicable.
Una aldea mejor protegida necesita tanto un entorno gestionado como edificaciones preparadas para afrontar situaciones de emergencia. Son dos dimensiones complementarias de una misma estrategia preventiva.
Los retos de recuperar terrenos abandonados en el rural gallego
La puesta en marcha de las ayudas deberá afrontar dificultades que van más allá de la financiación. La fragmentación de la propiedad, la identificación de titulares y la rentabilidad de determinadas explotaciones pueden condicionar la recuperación de las parcelas.
También será necesario determinar qué superficies reúnen condiciones apropiadas para volver a utilizarse agrícolamente y qué modalidades de aprovechamiento resultan viables. No todos los terrenos abandonados presentan las mismas características ni requieren idénticas actuaciones.
Otro desafío será garantizar el mantenimiento posterior. Una parcela recuperada que vuelva a quedar abandonada puede perder progresivamente parte de los beneficios asociados a su gestión.
Por ello, las ayudas deberían facilitar proyectos sostenibles en el tiempo y favorecer la coordinación entre administraciones, propietarios y profesionales del sector agrario, dentro de las condiciones que finalmente establezca la convocatoria.
Debate político sobre la ejecución de los presupuestos de Medio Rural
La presentación de las cuentas autonómicas también ha generado discrepancias entre el Gobierno gallego y los grupos de la oposición. Una de las cuestiones planteadas se refiere al grado de ejecución de los recursos presupuestados en ejercicios anteriores.
La representante socialista Lara Méndez cuestionó la gestión presupuestaria y afirmó que Medio Rural habría dejado sin ejecutar 2.277 millones de euros desde 2009. Se trata de una cifra atribuida a sus declaraciones, cuya interpretación requiere contrastar los datos presupuestarios y los criterios utilizados.
Este debate introduce una cuestión relevante para la prevención forestal: la diferencia entre anunciar inversiones y ejecutar actuaciones verificables sobre el territorio. La eficacia de las futuras ayudas podrá analizarse mediante indicadores como las hectáreas recuperadas, la continuidad de los aprovechamientos, las superficies gestionadas próximas a viviendas y las mejoras efectivamente realizadas.
Galicia afronta el desafío de proteger sus aldeas antes del próximo incendio
La recuperación de terrenos agrícolas alrededor de los núcleos rurales plantea una vía para integrar la actividad económica en las políticas de prevención de incendios. Su potencial reside en mantener el territorio gestionado y reducir determinados factores que favorecen la propagación del fuego.
Sin embargo, ninguna actuación aislada garantiza la seguridad de una población. La protección exige planificación, cumplimiento normativo, gestión forestal, mantenimiento y servicios de emergencia preparados.
La línea de ayudas prevista para 2027 tendrá que concretar sus beneficiarios, requisitos, importes y procedimientos. Hasta entonces, constituye una medida anunciada cuyo alcance definitivo dependerá de su desarrollo y ejecución.
Galicia recuperará terrenos agrícolas para proteger las aldeas frente a los incendios forestales con una propuesta que conecta el futuro del campo con la seguridad de sus habitantes. El verdadero resultado dependerá de que las parcelas recuperadas mantengan su actividad y formen parte de una prevención continuada, capaz de proteger tanto el paisaje como a quienes viven en él.