Guía para elegir y colocar extintores en empresas de seguridad

Guía para elegir y colocar extintores en empresas de seguridad

Una empresa de seguridad privada no es una oficina convencional. Puede reunir recepción, puestos de operadores, central receptora de alarmas, servidores, SAI, cuadros eléctricos, archivo, almacén y garaje. Cada espacio presenta un riesgo distinto y, por tanto, no podemos resolver toda la sede con una distribución idéntica de extintores.

La importancia real de la protección contra incendios en la actualidad se aprecia especialmente en estas instalaciones: un incendio puede comprometer personas, equipos electrónicos, comunicaciones, información y continuidad del servicio al mismo tiempo. Por eso, antes de decidir qué equipos necesitamos, debemos dibujar el mapa de riesgos y comprobar qué necesita cada zona.

1. Qué normativa debemos revisar en una empresa de seguridad

La normativa de seguridad privada y la normativa de protección contra incendios cumplen funciones diferentes. La Orden INT/314/2011 regula determinados aspectos de las empresas de seguridad privada, mientras que el RIPCI, Real Decreto 513/2017, establece las condiciones de las instalaciones de protección activa contra incendios. Cuando la sede se encuentra dentro del ámbito industrial, también debemos analizar el RSCIEI aprobado por el Real Decreto 164/2025.

Cuando vayamos a comprar extintor, por tanto, no debemos partir del catálogo, sino del riesgo y de las exigencias aplicables. No se trata de escoger una sola norma. Hay que cruzarlas. Una CRA puede tener accesos restringidos por sus medidas de seguridad y, al mismo tiempo, albergar equipos eléctricos, baterías, almacenes o salas técnicas que requieren una valoración específica.

2. El plano manda: cómo calcular la ubicación de los extintores

La revisión debe comenzar sobre plano. Localizamos accesos, salidas, pasillos, puestos de trabajo, salas técnicas, archivos, almacenes y locales de riesgo especial. Después comprobamos el recorrido real hasta cada extintor.

En los establecimientos industriales incluidos en el RSCIEI, el reglamento establece un recorrido horizontal máximo de 15 metros desde cualquier punto del sector de incendio hasta el extintor, además de criterios de eficacia y superficie protegida según el nivel de riesgo. En otros usos, debemos comprobar el CTE DB SI y las exigencias que correspondan.

La palabra importante es recorrido. No debemos medir una línea imaginaria atravesando paredes, puertas restringidas o zonas inaccesibles. Un extintor puede estar físicamente cerca y, sin embargo, resultar poco útil si una persona no puede llegar hasta él con rapidez.

3. Qué extintor elegir para oficinas, CRA y zonas generales

Para las zonas generales debemos partir de la eficacia mínima que corresponda al riesgo. En muchas oficinas, pasillos y espacios administrativos, los extintores de polvo ABC constituyen una solución habitual para la primera intervención. La elección definitiva depende siempre del uso, la carga de fuego y la normativa aplicable.

Cuando vamos a comprar extintores, no debemos fijarnos únicamente en los kilogramos de agente. Importan la eficacia certificada, las clases de fuego que puede combatir, la adecuación al riesgo, la ubicación y el mantenimiento posterior.

El polvo ABC ofrece una respuesta versátil frente a determinados fuegos de sólidos y líquidos inflamables. Sin embargo, una central receptora de alarmas incorpora una segunda realidad: electrónica sensible. Racks, servidores, grabadores, switches, routers, monitores y sistemas de alimentación pueden sufrir daños adicionales si el agente deja residuos.

4. Cómo proteger una central receptora de alarmas

Una CRA merece una revisión específica porque puede funcionar de manera permanente y porque sus accesos pueden estar condicionados por puertas de seguridad o esclusas. El operador debe poder alcanzar un medio de primera intervención sin que la configuración del recinto convierta la distancia teórica en una distancia inútil.

En este punto resulta especialmente útil consultar la Guía para elegir y colocar extintores en empresas de seguridad, ya que la combinación de puestos de operadores, electrónica y sistemas de respaldo obliga a estudiar cada espacio y no solo la superficie total de la sede.

El CO₂ puede ser un complemento adecuado en determinados puntos con equipos eléctricos y electrónicos porque no deja el residuo sólido característico del polvo. Pero no debemos convertir esta ventaja en una regla absoluta: un extintor de CO₂ no sustituye automáticamente la dotación general exigida cuando esta requiere otro tipo de eficacia.

5. Cuadros eléctricos, SAI y grupo electrógeno

Los puntos donde se concentra energía deben aparecer claramente en el mapa de riesgos. Cuadros generales, salas eléctricas, SAI y grupos electrógenos no deben tratarse como una prolongación de la oficina.

En cuadros eléctricos puede plantearse CO₂ como complemento, mientras se mantiene la dotación general que corresponda. En un grupo electrógeno, además, pueden coexistir electricidad, superficies calientes y combustibles, por lo que la ubicación del equipo debe permitir una intervención rápida sin obligar a acercarse innecesariamente al foco.

Cuando el establecimiento está sujeto al RSCIEI, el número y la eficacia de los extintores se determinan en función del sector de incendio y su nivel de riesgo. El reglamento contempla, por ejemplo, diferentes eficacias mínimas para sectores con carga de fuego de clase A y establece criterios específicos cuando existen combustibles líquidos.

6. Archivo, almacén y garaje: no todos los espacios son iguales

Un archivo con gran cantidad de papel y un pequeño despacho no presentan la misma carga de fuego. Tampoco un almacén lleno de embalajes, plásticos y materiales combustibles puede valorarse simplemente porque en el plano figure como «almacén».

Debemos comprobar superficie, volumen, actividad, carga de fuego y configuración. Estos datos pueden modificar la clasificación y, con ella, la dotación necesaria.

En el garaje debemos valorar además el tipo de vehículos, los combustibles presentes, la ventilación y cualquier instalación eléctrica asociada. La protección correcta es la que responde al escenario real de la sede, no la que copia la distribución de otra oficina.

7. Baterías de litio y SAI: una comprobación imprescindible

Las empresas de seguridad dependen cada vez más de sistemas de respaldo. Un SAI permite mantener activos servicios esenciales ante un fallo eléctrico, pero las baterías, especialmente las de ion-litio, introducen riesgos que no se resuelven colocando simplemente otro extintor.

La fuga térmica puede continuar aunque desaparezcan las llamas visibles y existe posibilidad de reignición. Un extintor portátil puede ayudar a controlar determinadas llamas exteriores, pero no debe presentarse como garantía para detener un proceso interno de degradación de celdas.

La estrategia debe incorporar, cuando proceda, detección temprana, procedimientos de desconexión segura, control de accesos, evacuación y comunicación a los servicios de emergencia sobre la presencia de baterías.

8. Qué revisar en los vehículos de una empresa de seguridad

No todos los vehículos utilizados por una empresa de seguridad están sometidos a las mismas obligaciones. La Orden INT/314/2011 establece requisitos específicos para determinados vehículos de transporte de fondos, valores y objetos valiosos. Por ello, debemos identificar primero el tipo de vehículo y su actividad antes de decidir la dotación.

No conviene trasladar automáticamente las exigencias de un vehículo blindado a un turismo de ronda o de acuda. La solución debe ajustarse a las características del vehículo y a las obligaciones que realmente le sean aplicables.

9. Instalación, señalización y mantenimiento de los extintores

Elegir el equipo es solo la mitad del trabajo. Los extintores deben quedar visibles, accesibles y correctamente señalizados, sin obstáculos que impidan alcanzarlos en una emergencia.

El mantenimiento también forma parte de la protección. El RIPCI contempla operaciones periódicas de mantenimiento y establece actuaciones anuales y quinquenales para los extintores. La empresa mantenedora debe documentar las operaciones realizadas y las incidencias detectadas.

Por eso, en una inspección no basta con contar equipos. Debemos comprobar su estado aparente, accesibilidad, señalización, identificación, mantenimiento y adecuación al riesgo. Un extintor bloqueado por cajas o con el mantenimiento pendiente puede convertir una instalación aparentemente correcta en una respuesta deficiente.

10. Checklist final para revisar una empresa de seguridad

  • Identificar el riesgo y el uso de cada zona.
  • Comprobar los recorridos reales hasta los extintores.
  • Revisar los locales de riesgo especial.
  • Garantizar el acceso a los equipos desde la CRA y sus zonas de operación cuando sea necesario.
  • Diferenciar la dotación general de los equipos complementarios de CO₂.
  • Analizar cuadros eléctricos, SAI, grupo electrógeno y salas técnicas.
  • Valorar archivos, almacenes y garajes por sus características reales.
  • Estudiar específicamente las baterías de litio cuando existan.
  • Comprobar los requisitos particulares de los vehículos.
  • Verificar señalización, accesibilidad y mantenimiento.

Elegir extintores es diseñar una respuesta de emergencia

La mejor manera de elegir y colocar extintores en empresas de seguridad es comenzar por los riesgos y los recorridos, no por el catálogo de productos. Una recepción, una CRA, un almacén, un grupo electrógeno y una sala de baterías no necesitan necesariamente la misma respuesta.

La importancia real de la protección contra incendios en la actualidad consiste precisamente en anticipar esas diferencias. Cuando calculamos los recorridos, seleccionamos la eficacia adecuada, incorporamos soluciones complementarias para riesgos concretos y mantenemos los equipos operativos, la protección deja de ser una colección de aparatos en una pared y se convierte en una primera barrera de respuesta.

En una empresa de seguridad, además, proteger frente al fuego significa proteger personas, instalaciones, comunicaciones, información y continuidad operativa. La decisión correcta no es comprar más extintores sin criterio, sino colocar los equipos adecuados en los lugares donde realmente puedan marcar la diferencia.